9 de julio

Foto gentileza Vilma BertoniHoy domingo, sin el feriado correspondiente, el 9 de julio pasa desapercibido. Y esta vez ni siquiera podemos ampararnos en el Mundial para celebrar nuestra condición de argentinos. Lástima, porque en circunstancias más favorables habríamos explotado mejor las ventajas mnemotécnicas y marketineras de una cifra redonda. Me refiero a los 190 años transcurridos desde la gesta de 1816, o a la escasa década que nos falta para cumplir los dos siglos de independencia. 

Se reducirá entonces la cantidad de taxis blandiendo la bandera celeste y blanca. Y no serán tantos los vendedores ambulantes empeñados en distribuir sus escarapelas, cintitas, gorros, bufandas con los colores nacionales. Y desde la pirámide de Plaza de Mayo, la Señora del gorro frigio se preguntará porqué la gente tarda en llegar.   

Mientras tanto, en su pequeño reducto, una ciudadana anónima pretende imaginar el rostro de esta patria ignorada en su fecha de cumpleaños. E inmediatamente aparece el recuerdo de una foto, la de una mujer mayor oriunda del interior chaqueño. Y así, desde el medio de la nada, empieza a dibujarse el retrato de nuestra olvidada Argentina.