Tiempo de valientes

Tiempo de valientes«Me siento como en Arma mortal«, dice Mariano Silverstein/Diego Peretti en los primeros minutos de Tiempo de valientes. La referencia no es casual, caprichosa ni inocente. Al contrario, el comentario entusiasmado del personaje sirve para transmitirnos la invitación a (re)conocer la aplicación de una fórmula cinematográfica ya probada pero -inteligencia mediante- todavía efectiva.

Me refiero al típico policial que combina acción, suspenso y humor, y que además está protagonizado por una pareja dispareja. Dispareja por una cuestión de raza y edad, como sucede en la dupla Mel Gibson-Danny Glover, o en este caso debido a diferencias socioculturales y de profesión.

Sin embargo, a no confundirse. Ésta no es una «localización» de la saga de Richard Donner. Si bien pudo haberse inspirado, el joven director Damián Szifrón también aporta lo suyo, especialmente cierto tono pícaro que, como quien no quiere la cosa, le permite destapar las ollitas de una Argentina chanta, deshonesta, corrupta.

Asimismo, al creador de Los Simuladores hay que agradecerle la dignidad de sus antihéroes protagónicos (tienen las limitaciones de rigor, pero sin ser tontos ni patéticos al estilo Mojarrita) y la capacidad de mostrarnos a un Luis Luque distinto, despojado de sus tics habituales.

Éxito de taquilla en 2005, Tiempo de valientes acaba de editarse en video/DVD y vuelve a pegar fuerte entre los espectadores porteños. Por lo pronto, ésta es una propuesta ideal para ver en casa. Para reírnos un rato. Para despejarnos la mente después de un día ajetreado. Para hacernos amigos de un cine nacional que busca afianzarse en la vía del entretenimiento.