Jinete de ballenas

Jinete de ballenasJinete de ballenas es una propuesta ideal para chicos, o para algún adulto que quiera recuperar la magia de la infancia. De hecho, el largometraje made in Nueva Zelanda reúne los elementos típicos del cuento tradicional: historia protagonizada por un niño (en este caso, una niña) que establece un vínculo especial con un animal (los cetáceos del título), y que debe dar prueba de su fortaleza y demás aptitudes para obtener el reconocimiento de sus mayores y sus pares.

El film es una adaptación de la novela de Witi Ihimaera, y la impronta literaria es notoria. Evidentemente, la directora Niki Caro elige contar esta leyenda respetando un desarrollo lineal y un estilo narrativo en tercera persona (el uso esporádico de una voz en off así lo demuestra).

Estamos entonces ante una fábula convertida en película, con todo lo que eso implica: lo malo y lo bueno. En términos negativos, podremos hablar de un relato bastante previsible, con una marcada tendencia a la divulgación de "enseñanzas" (sobre el significado de crecer en el mundo adulto, sobre la importancia de las raíces culturales, sobre la posibilidad de equivocación y sobre la necesidad de perdón).

En un sentido positivo, habrá que destacar la invitación a conocer algunas características de la cosmogonía maorí, a apreciar la belleza del paisaje neocelandés, a recordar la sabiduría de la madre naturaleza. También podremos mencionar cierta reivindicación de la mujer, sugerida a partir de las vivencias de una heroína intuitiva, sensible, sufrida,  tenaz y victoriosa.

Interpretaciones a un lado, algo es seguro: Jinete de ballenas es un título para mirar tranquilos, en casa, recostados en algún cómodo almohadón, y sobre todo bien dispuestos a revivir la ilusión, la candidez, la emoción de cuando éramos chicos.