Borges

Borges, según Hermenegildo SábatDesde el vamos, escribir sobre Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo es una idea desacertada. Primero porque ya tenemos suficiente con la infinidad de biografías, análisis literarios, tributos y demás referencias. Segundo porque, al lado de semejante figura, uno se siente el más torpe de los escribientes.

¿Qué decir entonces cuando se cumplen 20 años de su muerte, y uno quiere redactar aunque sea un texto breve? Que el desatino es aún mayor, sobre todo porque corremos el riesgo de caer en el homenaje fácil, solemne y plagado de lugares comunes.

Por eso, para evitarlo, nada mejor que una cita. De ahí la decisión de transcribir este poema sobre la infelicidad, texto que personalmente descubrí en la versión musicalizada de Postales de este lado del mundo, CD que Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto grabaron en 1991.


Ya no seré feliz

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar.

La vida es corta y aunque las horas son tan largas,
una oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna y del amor.

La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina al Sur,
a cierta puerta, a cierta esquina.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

3 respuestas a “Borges

  1. Hoy caigo en la cuenta de que los versos transcriptos pertenecen en realidad a un poema más extenso llamado 1964. A continuación, lo copio enterito y de esta manera enmiendo el involuntario error. Perdón, don Borges. 😳

    I

    Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
    Ya no compartirás la clara luna
    ni los lentos jardines. Ya no hay una
    luna que no sea espejo del pasado,

    cristal de soledad, sol de agonías.
    Adiós las mutuas manos y las sienes
    que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
    la fiel memoria y los desiertos días.

    Nadie pierde (repites vanamente)
    sino lo que no tiene y no ha tenido
    nunca, pero no basta ser valiente

    para aprender el arte del olvido.
    Un símbolo, una rosa, te desgarra
    y te puede matar una guitarra.

    II

    Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
    Hay tantas otras cosas en el mundo;
    un instante cualquiera es más profundo
    y diverso que el mar. La vida es corta

    y aunque las horas son tan largas, una
    oscura maravilla nos acecha,
    la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
    que nos libra del sol y de la luna

    y del amor. La dicha que me diste
    y me quitaste debe ser borrada;
    lo que era todo tiene que ser nada.

    Sólo que me queda el goce de estar triste,
    esa vana costumbre que me inclina
    al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

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