El evangelio según Jesucristo

El evangelio según Jesucristo En medio de la batahola en torno a El código Da Vinci, mejor escandalizarse por una obra que realmente valga la pena.

***********************************

El evangelio según Jesucristo es mi libro preferido, "el de cabecera" como suele decirse. Lo leí dos veces, y quizás lo retome en algún momento. En ese entonces -estoy segura- vendrá la conclusión habitual: jamás conocí obra más osada, crítica, subversiva y al mismo tiempo profundamente emotiva.

El título de José Saramago nos envuelve enseguida, desde el principio, mediante la explicación de un grabado que retrata a Cristo crucificado. Así, a bordo del arte, nos sumergimos en los tiempos del redentor y en las implicancias de su sacrificio.

Recién después de esa introducción, comienza el relato de la vida de Jesús. El estilo evoca a los evangelios de los apóstoles, pero en este caso el narrador es verdaderamente omipresente y omnisciente. De hecho, su testimonio revela los entretelones de episodios nunca antes descriptos.

Aunque pueda sonar contradictorio, el escritor portugués propone su propia versión de la buena nueva cristiana con rigurosidad histórica (la precisión es tal que incluso tenemos la ilusión de percibir los olores de la época). A esto hay que sumarle una prosa cuya belleza nos sensibiliza, nos convence, nos compromete.

Ateo confeso, Saramago se solidariza con la figura de Cristo pero arremete contra los designios divinos que la condenan. De ahí que este libro despierte sentimientos encontrados: empatía, ternura y conmiseración por el personaje; rechazo, indignación, impotencia, desolación por su destino.

Por su calidad literaria y por su alcance filosófico, El evangelio… invita siempre a la (re)lectura, a la reflexión, al debate. Todo un desafío para una sociedad propensa al escándalo light, fugaz y mediático.