Misión Imposible III

Misión Imposible IIIA esta altura del campeonato, Misión Imposible se ha convertido en una especie de marca registrada a prueba de contrastes con la realidad. Sin embargo, la franquicia exige cautela a quienes se atreven a explotar los reconocidos recursos de acción extrema, astucia mental y avance tecnológico. Lamentablemente, Tom Cruise parece haber ignorado la advertencia. De ahí el fracaso de su más reciente entrega, perdida en la superabundancia de saltos mortales, trampas psicológicas y chips ultrasofisticados.

"La tercera es la vencida" dicen por ahí, y en este caso el dicho es aplicable aunque de un modo poco feliz. Es que a MI:3 la vencen un guión previsible, malas actuaciones y el abuso de efectos especiales. 

En términos narrativos, la película es absolutamente predecible. Desde el principio, uno adivina los padecimientos de la nueva mujer de Ethan, totalmente ajena a la existencia de la FMI (que no cunda el pánico: estamos hablando de la Fuerza de Misión Imposible, no del Fondo Monetario Internacional). También anticipamos cierto "tributo" a la primera película, la de Brian De Palma, con la existencia de un jefe traidor.

En términos actorales, ¿por dónde empezar?.. Sin dudas, por Cruise y por la constatación de que la megaestrella corre cada vez más (sus condiciones atléticas mejoraron notablemente desde La Guerra de los Mundos) y actúa cada vez menos (prefiero no explayarme sobre su capacidad interpretativa). En cuanto a su pareja en la ficción, la insulsa Michelle Monaghan tiene mucho que aprender de la expresiva y sensual Thandie Newton (cómo olvidar su aporte en MI:2).

Por último, y en referencia a los efectos especiales, da la sensación de que el director J.J. Abrams supone que la sumatoria de choques automovilísticos, helicópteros desbarrancados y bombas incrustadas en narices es garantía de acción y suspenso. Lamentablemente su combinatoria de FX no hace más que sacudir a una cámara por demás confundida y por lo tanto incapaz de capturar una escena digna de reconocimiento.  
 
En un sentido negativo, la nueva Misión Imposible arrasa con todo… Arrasa con el factor sorpresa de MI: 1, con la alucinante estética de MI: 2 y -lo que es peor- con el espíritu original, pícaro, innovador de una serie de TV con franquicia todavía redituable pero en esta ocasión muy mal trabajada.