Prime suspect

Prime suspectSupe por primera vez de Prime suspect allá por la década del '90, cuando escuché a una profesora de teatro alabar el talento de la actriz principal, Helen Mirren. Desde entonces, la serie británica fue y vino, y hasta cambió varias veces de canal en la TV por cable. Sin embargo, ni las ausencias esporádicas ni las mudanzas lograron mitigar la fidelidad de quienes, en cuanto podemos, seguimos de cerca a la aguerrida detective Tennison.

Mirren tiene un talento especial. Me refiero a esa posibilidad de transmitir -bajo una apariencia fría y distante- cólera, miedo, desconsuelo, pasión. Hay algo en su mirada, en su piel (fácilmente "sonrojable") que transmite lo que sus personajes pretenden ocultar. Al menos eso es lo que percibimos a través de su Jane Tennison, jefa de un equipo de investigación de la policía británica.

Ardua tarea, ésta de ponerles el pecho tanto al submundo del crimen como a los vericuetos de la institución para la que se trabaja. Peor cuando se es mujer, y no se es precisamente una joven sensual, con las ropas ajustadas, sino una señora madura, sin cirugías estéticas, vestida siempre con pantalones y clásico pilotín.

Con varias temporadas en su haber, Prime suspect fue alternando directores y guionistas. Sin embargo, más allá de las variaciones, la serie siempre supo mantener su calidad y criterios narrativos: confección de guiones creíbles, prescindiencia de personajes estereotipados, presencia de espíritu crítico (hacia la policía y el statu quo en general).

Mientras tanto, Helen/Jane permanece intocable. Será que la detective Tennison todavía tiene mucho para dar.