Las intermitencias de la muerte

Las intermitencias de la muerteLas intermitencias de la muerte es ante todo una fábula, un ejercicio de ficción que especula con la noción de una muerte -así, con "m" minúscula- dispuesta a interactuar con los habitantes de un pequeño pueblo. De esta manera, y un poco como en Ensayo sobre la ceguera, José Saramago inventa un relato fantástico que le permite deslizar, cuando no explicitar, su postura enteramente anti-institucional.

En otras palabras, el autor portugués vuelve a darse el gusto de apuntar (y disparar) contra la administración pública, la Iglesia, las asociaciones empresariales, los gremios y hasta la mismísima mafia. Sin embargo, a diferencia del libro anterior, esta vez el tono de la crítica es menos solemne y más irónico.

La prosa de Saramago es inconfundible. Enseguida aparecen las frases cortas, las comas convertidas en separadores, la ausencia de puntos y aparte, la transcripción de diálogos a modo de texto convencional, entre otras características típicas. 

Pero más allá de su intencionalidad y de su estilo, lo que más atrapa de Intermitencias… es la personificación de una muerte solitaria, burocrática, apesumbrada que se propone lidiar con la inconsistencia, el miedo, la arbitrariedad, las fallas, la picardía que hacen a la nunca bien ponderada raza humana.