El custodio

El custodioEl custodio es un film sobre el anonimato, pero no sobre el anonimato deseado, buscado y alcanzado, sino sobre el anonimato impuesto, exigido. El anonimato como sinónimo de sometimiento, de indiferencia, de maltrato. El anonimato de quienes sólo tienen existencia cuando un otro -generalmente un jefe o un patrón- la concede.

A partir de esta premisa, la película de Rodrigo Moreno gira en torno a un personaje oscuro y taciturno, absorbido por su trabajo. El guión y las cámaras nos ponen de su lado, es decir, nos obligan a tolerar desplantes, humillaciones, y la condena perpetua de invisibilidad.

Los espectadores nos convertimos en Rubén. Por eso, apenas escuchamos y vemos al ministro custodiado. Por eso, creemos que la esposa del funcionario nos habla cuando en realidad se está dirigiendo a la mucama, otra anónima de profesión.

¿Qué sería de este largometraje sin Julio Chávez? Un fiasco, si no tuviera a alguien igualmente capaz de transmitir vacío, hastío, rechazo con una gestualidad mínima y con un parlamento extremadamente reducido.

Por suerte, El custodio cuenta con los actores indicados y, por supuesto, con un joven director/guionista cuyo talento empieza a despuntar.