V de venganza

V de venganzaInicial de Venganza, Violencia y Victoria. Intermedia en reiVindicación, reVolución y noViembre. Duplicada en la W (doble V, valga la redundancia) de WachoWski. V de… V for… La letra maraVilla emerge de la imprenta, se instala en la pantalla grande y se morfa el ABC del protagonismo mediático.

Como los locos y los niños, la ciencia ficción y el cómic siempre dicen la verdad. Una verdad con sabor a denuncia y, por qué no, a profecía. De hecho, las historietas futuristas retoman las taras, las iniquidades, las desigualdades de la sociedad actual para luego proyectarlas y por lo general exagerarlas (¿?) en un porvenir absolutamente desalentador.

Cuentan los que saben que la novela gráfica de Alan Moore fue una reacción a la embestida neoliberal de Margaret Thatcher en la Inglaterra de los años ’80. Se afirma también que el polémico autor no quiso saber nada con la idea de participar en el proyecto de los hermanos «Matrix» Wachowski, a tal punto que ni siquiera permitió la mención de su nombre en los créditos de la película. 

Rumores aparte, el perfil anti-sistema de Moore tiñe la adaptación cinematográfica de V de Venganza. Lo percibimos, primero, en el homenaje implícito a films como Brazil o 1984 (es un detalle genial que John Hurt encarne al dictador Adam Sutler, después de haber sido el perseguido Winston Smith). Lo constatamos ante la caracterización de un antihéroe «políticamente incorrecto», dispuesto a actuar y a morir por venganza. Lo confirmamos cuando leemos sobre las preocupaciones anti-terroristas de la opinión pública norteamericana.  

Fiel o no a la obra original, la propuesta wachowskiana tiene mérito propio. Porque construye un protagonista valiente y carismático a la vieja usanza, porque se basa en un guión dinámico y atrevido (impactante, el juego de palabras con el que se luce V en su primera aparición), porque no abusa de efectos especiales ni de escenas de lucha a esta altura trilladísimas.

Y, sobre todo, porque nos permite recuperar la idea romántica, justiciera, embriagadora de ese placer de los dioses, mejor conocido como «venganza».