Historias de familia

Historias de familiaTal vez porque The squid and the whale (El calamar y la ballena) suena a nombre de fábula, uno corre el riesgo de imaginar un largometraje rico en imágenes y alegorías al mejor estilo Hierro 3. Sin embargo, carente de cualquier pretensión poética, la película de Noah Baumbach es una crónica lineal, fría, entre irónica y despiadada, del tan temido fracaso matrimonial. De ahí que, como pocas veces, el título traducido termine siendo más fiel y representativo que el original.

Estrenada hace días en Buenos Aires, Historias de familia recibió una cálida bienvenida por parte de la crítica especializada. Entre otras cuestiones, los medios rescataron la osadía del guionista/director, decidido a revelar algunos secretillos desenterrados de sus recuerdos de adolescencia.

En realidad, la travesura de Baumbach trasciende los límites personales o privados, y se instala dentro de un inconfundible contexto sociocultural. Por lo pronto, el film propone el fresco de una (¿ex?) familia de intelectuales neoyorkinos de los años ’80. Nos muestra entonces a una pareja que se disputa la tenencia de sus libros y de sus hijos con igual mezquindad, o a un profesor universitario que sostiene que Kafka es su más grande «predecesor».

Al margen de ciertos guiños, el film se presenta como uno más, en el mejor de los casos como un pálido referente de -a mi juicio- las insuperables Gente como uno y Kramer vs Kramer. En este sentido, Historias… aporta poco y nada sobre los complicados vínculos entre esposos, o entre padres e hijos.

En definitiva, se trata de oootra vuelta de tuerca alrededor de un tema alejado de cualquier relato prometedor sobre calamares y ballenas.